RELATO DEL 👉📲****2️⃣0️⃣2️⃣7️⃣

Distinguidos Integrantes de este H.H.H. Grupo muy buen día.

A través de este relato quiero compartirles una de las mejores experiencias en la práctica de este deporte extremo, y me refiero a mi encuentro con Britania.

Por circunstancias de las agendas de trabajo de ambos, no habíamos podido coincidir en tiempo y espacio; debido a que ella visita esta CDMX cada dos semanas; sin embargo,  por fin pudimos concertar la cita en el Hotel Centra2, que por su ubicación nos brindó las facilidades necesarias para el encuentro.

De entrada, Britania es una mujer de mediana estatura (1.60 mts., según ella) pero que con zapatillas llega fácilmente al 1.75 mts., de piel muy blanca, cabello lacio, a la altura de los hombros, unos ojos mucho más que bonitos y muy expresivos (lo que dejó ver el uso del cubrebocas), de sonrisa seductoramente agradable y trato amable, que para ser francos, se ve mucho mejor en persona que en sus fotografías; llegó con un outfit muy normal, jeans deslavados skiny y blusa ceñida al cuerpo tipo camisa vaquera a cuadros, que dejaba ver su monumental anatomía (literal), que al tocarla denota que es resultado del trabajo de gimnasio, porque no tiene un solo gramo de grasa fuera de su lugar y para quienes somos afectos al consumo de productos orgánicos, libres de transgénicos y sustancias artificiales, ella es una digna representante de lo cien por ciento natural.

A su llegada y al observarla de cuerpo completo, realmente es impactante a la vista su cuerpo bien formado, su cuidado personal y lo sutil del aroma de su perfume; la recibí con un copa de vino tinto espumoso y después de los saludos y de la respectiva presentación, iniciamos una charla sobre temas triviales para romper el hielo, resultando que conocíamos lugares y cosas en común, lo cual aligeró mucho el ambiente, después de terminar la primer copa de vino, paso a cambiarse al baño y al salir vestía un coordinado de brasier strapless y tanga color naranja que contrastaba perfecto con el tono blanco de su piel y comenzamos a acariciarnos (sin besos en la boca por precaución y medida de seguridad sanitaria para evitar contagios), yo por mi parte pude constatar lo que era evidente a la vista, y al tocar su piel tersa, súper suave y firme, libre de estrías o celulitis, comenzamos a vibrar, recorrer a besos su cuello, hombros, espalda, senos, abdomen, cintura, cadera, nalgas, piernas, pantorrillas………..fue un viaje de excitación absoluta, el preámbulo de una sesión de sexo oral hundiendo mi cara entre sus nalgas hasta llegar a los labios mayores de su puchita húmeda que despedía un aroma que invitaba a seguir pegado a ella mientras la escuchaba jadear sutilmente y mover su cadera hacia mi boca pidiendo que siguiera dándole placer.

Acto seguido, nos servimos otra copa de vino y tomó un preservativo colocándomelo con la boca, al tiempo que yo me recostaba en la cama iniciando un oral de antología, mientras yo le quitaba el brasier, quedando libres un par de senos de muy buen tamaño y forma, coronados por unos pezones rositas totalmente endurecidos por la excitación, a los que opte por darles un masaje mientras ella seguía atendiendo mi pene, y una vez que ambos estábamos en un alto nivel de excitación se montó sobre mí, moviendo su cadera de manera lenta y cadenciosa, de adelante hacia atrás, aumentando la velocidad de sus movimiento al mismo tiempo que yo levantaba mi pelvis para lograr una penetración con mayor profundidad, succionando sus senos y acariciando su espalda que para ese momento ya estaba totalmente perlada por la transpiración provocada por la intensidad del momento, de pronto me tomo de los brazos, acelerando sus movimientos de cadera, haciéndolos mucho más intensos y profundos, siendo el preámbulo del estallido de un orgasmo simultaneo, quedando tendidos y sudados en la cama tratando de recuperar la respiración.

Después de terminar el primer encuentro, nos quedamos recostados en la cama platicando de lo bien formado de su cuerpo, al tiempo que le acariciaba lentamente las piernas, su cadera y cintura, después de un breve descanso nos sentamos al borde de la cama para servirnos más vino y ella quedo sentada entre mis piernas dándome la espalda la cual estaba empapada de su transpiración, dejándome en libertad de acariciarle y besarle cuello, espalda, senos, cintura, así como su cadera y como resultado de la excitación que me provocaba estar acariciando ese cuerpo perfecto, me colocó por segunda vez el preservativo con la boca hasta lograr una erección completa, preguntándome qué posición deseaba, colocándola en cuatro, exhibiendo ante mi incrédula mirada, un par de nalgas magnificas, tersas, duras, redondas y una cadera donde me sostuve para penetrarla lentamente hasta llegar al fondo de su puchita y aumentando la velocidad a medida que sus movimientos, jadeos y gemidos me incitaban a seguir con el mete y saca sin parar hasta que desfalleció con grito, cayendo boca abajo sobre el colchón y ambos llegábamos de nuevo al orgasmo prometido.

Sin duda el encuentro con Britania ha sido una de las mejores experiencias que he experimentado y en cuanto tenga oportunidad de verla, habremos de concertar cita para una nueva sesión de intensa pasión; desde mi muy particular punto de vista, la relación costo-beneficio del servicio y el trato que esta bellísima mujer ofrece no tiene discusión, definitivamente cada peso lo vale, por lo que la recomiendo ampliamente e invito a quienes tengan oportunidad de agendar una cita con ella cuando este de visita por esta Ciudad lo hagan, la traten súper bien para que reciban un servicio de alta calidad. En términos generales, diría que su servicio es de un diez completo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.